No sé qué camino será por el que te muevas en este momento, pero claro está que yo, me muevo en otro camino, en otra línea.
No creo que te pares, ni siquiera que hagas una simple parada en medio del océano, que recapacites y pienses. Si lo haces, claro está que verás la realidad, verás la luz, una luz brillar.
Será la luz de una estrella fugaz, que alumbre tan fuerte que te haga daño en los ojos, y te acelere el corazón. Si eso pasa, no te preocupes, será que ya has llegado a tu destino, o que vas a intentar cambiarlo.
Porque, después de todo, el río sigue su cauce.

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