martes, 23 de octubre de 2012

Que después de todo, andas sobre un camino.

No sé qué camino será por el que te muevas en este momento, pero claro está que yo, me muevo en otro camino, en otra línea.
No creo que te pares, ni siquiera que hagas una simple parada en medio del océano, que recapacites y pienses. Si lo haces, claro está que verás la realidad, verás la luz, una luz brillar.
Será la luz de una estrella fugaz, que alumbre tan fuerte que te haga daño en los ojos, y te acelere el corazón. Si eso pasa, no te preocupes, será que ya has llegado a tu destino, o que vas a intentar cambiarlo.
Porque, después de todo, el río sigue su cauce.

lunes, 22 de octubre de 2012

''Y qué más da, si son cosas de la edad''.

Eras un niño cuando en este jardín lloriqueabas en las tardes de abril. Sobre la hierba tu espalda mojada y tus ideales muy lejos de aquí.
  ¿Y que más da? Si son cosas de la edad.


Ahora has crecido, eres un lobo de mar que todavía no ha aprendido a remar.
Un ser extraño con 15 años, un chico, un hombre, un tipo genial.

¿Y que más da? Si son cosas de la edad.
¿Porque la gente se inventa
cien mil razones para hacerte cambiar?


Un tio elegante, sigue adelante.
Mente en el siglo XX.
Corazón medieval.



¿Y que más da?
Si son cosas de la edad.





domingo, 7 de octubre de 2012

Es mi dedicación esto que escribo, a la belleza y al olvido.

A todos los que están y a los carnales que se han ido, y al pecado y lo prohibido y a todo lo llorado y lo vivido. 


 Cuando ya no queda nada, 
solo nos recuerdan las palabras.
El tiempo es juez, en este juego de ajedrez,
sólo se vive una vez, pero se mueren demasiadas.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Guías mis pasos allá donde voy.

A51-10.
El saber que sin ti no soy nada, yo estoy hecha de pedacitos de ti.
De tu voz, de tu andar, del reír,  de cada despertar, del caminar, de los susurros de abril, del sentir, del despertar, aunque la noche fue gris, del saber que estoy hecha de pedacitos de ti.

domingo, 22 de julio de 2012

Que yo también la veo.

Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo.

Que no sólo conozco su última pesadilla,
también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada,
porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna.
Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista.
Que la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino,
y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana

martes, 3 de julio de 2012

Reflejos.

¿Crees en el destino? Yo sí, porque pensaba que no volvería a verte y, de repente , un día, allí estabas.
Todo volvió: cómo sonaba, cómo se movía, y más que ninguna otra cosa, cómo pensabas.