El amor es ciego, al igual que ella.
La veías pasar por la calle, tus ojos verdes la observaban detenidamente, de abajo a arriba parándose a inspeccionarla. Ella no se daba cuenta, no sabía cómo eras, te conocía un poco por si mejor amiga, pero nunca te podría ver. Hablaste con ella cuando se sentó a tu lado en el banco, la primera vez fue tranquilamente, poco a poco fuiste avanzando. Empezaste a describir cómo era, sus mejillas rosadas reflejaban su cara de felicidad, sólo faltaba el brillo de unos ojos, los ojos que le faltaban, los ojos que nunca tuvo.
Todos los días os veíais a la misma hora, en el mismo banco de siempre. Así...durante meses.
Su primer beso fue el más bonito de la historia, él jugaba con ella y se divertían, eran felices.
Él la hacía ver cada paisaje, cada terreno que pisaban, ella los imaginaba y el los veía, siempre de la mano, siempre unidos.
Cuando hicieron un año, él la llevó a París, decía todo lo que veía y ella todo lo tocaba, ella imaginaba el mundo mientas oía un susurro de la realidad.
La tercera noche en París, se tumbaron en un césped, con el cielo lleno de estrellas. Estaban abrazados, él se acercó a su oído y le dijo entre susurros : ''Esta, es la última imagen que quiero ver antes de morirme, y es la escena más bonita del mundo, el cielo oscuro, cubierto de estrellas y nosotros abrazados''.
Ella, apoyada en su corazón, le contestó : ''Te prometo que ésta será la primera y última escena que veré si me operan y aún siguiendo ciega, la veré como pueda''.
Dos años ya, siempre ellos, se querían, se necesitaban, a ella la operaban, pero nada salió bien, dos semanas estuvo ingresada, y él estuvo a su lado, cuando ella estaba tan dolida.
La tercera semana de hospital, él no apareció, y así semana tras semana, hasta llegar al mes.
Entró el doctor por la puerta, y una vez allí le dijo : ''Podemos operarte, hay un gran donante''.
Ella sonrió feliz aunque no veía nada, y estuvo días esperándole, le necesitaba, necesitaba decirle que iba a ver, que podían ir a París a recordar ese momento.
Horas antes de la operación , ella no era feliz, él no apareció. El doctor entró por la puerta, diciéndole que él había muerto, la causa del motivo ya la sabría.
Guardaron su cuerpo, hasta dentro de una semana, semana eterna llena de medicaciones y vendas.
Le quitaron la última venda y abrió así los ojos, viendo todo blanco, y poco a mundo con luz, un mundo a color, estaba viendo todo lo que él la había enseñado.
Se levantó, y miró a su alrededor, viendo así el cuerpo tendido de él en una camilla.
El doctor asustado por si se caía, se levantó para ayudarla.
Ella abrazó el cuerpo tendido, mirándole a los ojos, y vio un color blanco en ellos. Asustada le dijo al doctor, ¿a qué se debía eso? Y el doctor le dijo : ''El amor lo es todo, y él quería que cumplieseis lo prometido''.
Ella comenzó a llorar ya que podía, y mirándose a los ojos, observó unos preciosos ojos verdes, sumergiéndose en ellos observando un cielo oscuro, cubierto de estrellas y una pareja tumbada abrazada.
Ése era el último deseo.

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